W dzisiejszym odcinku gadam o najgorszych noclegach, w jakich przyszło mi spać podczas moich podróży. Przeniesiemy się do Jerozolimy, Malagi i na pole namiotowe.
¡Hola queridos! Ja nazywam się Ania, a to jest mój podcast „Anita gada po hiszpańsku”, czyli audycja, w której opowiadam Wam historie z mojego życia. W każdym odcinku zabieram Was w językową podróż po przeróżnych tematach: od mediów społecznościowych, przez podróże, aż po wspomnienia z dzieciństwa. W tym programie dzielę się z Wami moimi refleksjami, anegdotkami i przemyśleniami, posługując się językiem hiszpańskim.
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Holi queridos. Ahora Polonia sufre una ola de calor. Hoy en Varsovia hace 33 o 35 grados. Me ducho dos o tres veces al día pero la verdad es que podría hacerlo 10 veces y no me sentiría mejor. Es que incluso si me ducho, diez minutos más tarde, estoy en mi salón y me estoy derritiendo. Por supuesto, me encanta el calor, pero… No sé, este verano estoy cansada. Y en los últimos meses he tenido muchas situaciones muy difíciles con estudiantes. Hoy es el primer domingo desde hace 3 meses cuando estoy en Varsovia y no tengo ningunos planes. En junio viajé a Toruń, a Ámsterdam, a Łódź. En julio fui al concierto de Harry Styles, a la boda de mis amigos, viajé a Grecia y a Toruń y en agosto fui a Off Festival y a Gdansk, la semana pasada. Y aunque me encanta viajar, estoy agotada. Y además ese calor. Y mi nevera no funcionó por seis semanas. Y la semana pasada me compré una nueva, pero os podéis imaginar que no tener nevera en verano puede ser problemático. No es nada agradable. Os lo digo en serio.
Pero bueno, hoy quiero hablar de un tema muy veraniego. De los alojamientos. Hace unas semanas vi un post en instagram sobre los peores alojamientos y decidí hacer un episodio sobre los peores alojamientos en los que he estado yo. Y bueno, no todos son malos, pero… Raros, extraños, sí. Por supuesto.
Pues, en general, yo busco alojamientos en booking o en airbnb. Pero el 90 % de los casos los busco en airbnb, lo busco en airbnb. Me gusta tener todo el piso para mí o si no es posible, entonces una habitación con baño privado. Pero unas veces no fui yo quien eligió el piso. Y os cuento la primera historia.
Hace unos años, pienso que hace 4 años estuve en Tallín. Es una ciudad preciosa, muy tranquila, moderna, pero con casco antiguo, con la comida deliciosa y la gente muy amable. De verdad, os recomiendo visitar esta ciudad. Y allí, en Tallín dormimos en un hotel en el casco antiguo. Era un hotel de estilo antiguo, con ladrillos, los recepcionistas en camisetas blancas, había elementos de oro. En general muy elegante y antiguo. Y el recepcionista nos pidió que rellenáramos unos formularios y después nos mostró la habitación. Bajamos por las escaleras… Sí, de la planta baja, bajamos de la planta baja. Y resultó que nuestra habitación estaba allí. Y que… No tenía ventanas. ¿Obvio, no? Porque estaba en el sótano. Bueno, no en el sótano, pero debajo de… ¿la tierra? ¿Del suelo? Y sí, pasamos tres o cuatro días allí, sin luz. Por supuesto, salimos muchas veces para ver la ciudad, pero cuando estábamos allí, no
sabíamos si era de día o de noche. Y cuando apagabas la luz, no se veía nada. Nada. Pues, fue una experiencia muy graciosa.
Pero pienso que el alojamiento del que os voy a contar ahora fue mucho peor. En uno de mis episodios os dije que hace unos años había estado en Andalucía. Entonces visité Málaga. Y allí dormimos en una habitación en un piso compartido. Era una habitación reservada por airbnb. Y el anfitrión era ruso, era un hombre. Pero cuando estábamos ya en Málaga, nos escribió que allí vivía su madre, en este piso. y ella se ocuparía del check-in. Vale, pues llegamos y nos abrió la puerta una señora de 60 años, más o menos. Y resultó que casi no hablaba inglés ni español. Y en casa no había aire acondicionado y por eso había mucha humedad. Pues la señora, nos mostró nuestra habitación y en algún momento le interrumpió… un loro. Sí. En este piso había un loro. Y la señora entonces gritó… ¡¡¡ŻORA CICHAJ!!! Y mi amiga y yo empezamos a reírnos un poco, porque la situación era absurda. Aunque tengo que deciros que me dio pena que el loro estuviera encerrado en una jaula. Pero bueno, no era lo peor de este alojamiento. Ya os he dicho que había un loro y que había mucha humedad. Y además nuestra habitación daba a la terraza y allí la señora estaba fumando unas veces por día. Por eso todo el humo pasaba a nuestra habitación. ¡Y ahora os cuento una historia de terror! Pues, mi amiga y yo estuvimos todo el día fuera de airbnb y volvimos sobre las once de la noche. Fui al baño, al cuarto de baño para ducharme. Me quité la ropa y me senté en el inodoro, bueno, algo normal. Obvio, ¿no? Todos lo hacemos. Y aquí tengo que deciros una cosita. En este cuarto de baño había un agujero en la pared. Y este agujero era muy grande y allí había, no sé, ¿el interior del edificio? No sé, algunas cosas de construcción. Y bueno, imaginaos, yo relajada, desnuda. Y de repente, delante de mis ojos, en la puerta de ducha… una cucaracha. Pero no una cucaracha pequeña, esa que tenemos en Polonia. No, no, no. ¡Esa era GRANDÍSIMA! Entonces, casi me da un patatús, me pongo de pie, llevo una toalla y voy corriendo a mi habitación. Y, pues, mi amiga estaba allí, hablando con su novio. Y yo, con solo una toalla que cubría mi cuerpo, intenté decirle algo. Pero de mi boca solo salieron unas palabras sueltas “En la ducha…Algo…Está”. Sí. Mi amiga le dijo a su novio que tenía que ayudarme, porque algo había pasado. Y entonces le dije que había una cucaracha allí. Y entramos y… ¡La cucaracha desapareció! Y mirábamos, mirábamos y… Y apareció en la ducha. otra vez. Y entonces mi amiga se quitó una chancla y aplastó la cucaracha. Y os podéis imaginar el ruido que hicimos… Y bueno, después de esta situación, cuando estaba en la ducha, siempre estaba mirando por todos lados. Y estaba muy estresada. Pues sí. Así fue mi alojamiento en Málaga.
Y ahora pasamos a otra parte del mundo que es… ISRAEL. Ya os he contado algo sobre Israel en un episodio sobre top fails de mis viajes. Y uno de estos fails está relacionado con uno de los peores alojamientos en los que he dormido. Este en Jerusalén. Si no habéis escuchado aquel episodio, os recomiendo hacerlo ahora. Pero si lo habéis escuchado hace mucho tiempo, os recuerdo que pasó allí. Pues este alojamiento fue organizado por la tía de mi novio que era monja que vivía en Israel. Y cuando llegamos, después de haber pasado casi 15 horas, en tren, autobús, avión, taxi, resultó que no tenían ninguna reserva en el sistema hecha a nombre de la tía. Al final nos dijeron que tenían una habitación libre. Pagamos mucho dinero por esta habitación, no recuerdo el precio exacto, pero puedo aseguraros de que pagamos mucha pasta. Y la habitación era… Bueno, era muy mala. Hacía frío, había solo una cama y un armario pequeño. Y el baño estaba fuera de la habitación y allí no había agua
caliente, ni conexión en todo el edificio. Pasamos allí solo una noche, porque al día siguiente fuimos a Tel Aviv donde encontramos un piso más barato. Pues sí, una noche en Jerusalén.
Y el último alojamiento que voy a comentar hoy es… la tienda de campaña. Vale, os explico. A mí me gusta dormir en la tienda de campaña. Pero hace dos semanas pasé unas noches en el acampamento. Y por dos días llovió. Y cuando llueve, aparecen… los caracoles. Y, pienso
que ya sabéis que a mí me dan mucho miedo y mucho asco los insectos y los animales pequeños y por eso, los caracoles también me dan asco. Muchísimo asco. Y después de haber pasado una noche en esta tienda de campaña, la abrimos y vimos que había un caracol en la maleta de mi hermana. Lo quitamos, pero nos dio mucho asco. Y seguía lloviendo. Y por eso, al día siguiente, cuando nos despertamos y miramos hacia arriba, resultó que los caracoles estaban… paseando por nuestra tienda de campaña. Y eran estos caracoles sin concha. Y no estaban dentro de nuestra tienda, estaban fuera, pero no sé… pero, como… se veía todo. Y dos caracoles estaban en esta “puerta”, esta entrada a la tienda de campaña. Y por tres horas no salimos de la tienda de campaña. Y al final tuve que abrir la entrada y quitarlos, pero cuando lo hacía, mis ojos se llenaron de lágrimas. Os lo digo en serio, los caracoles, me estresan, me dan mucho asco. Los odio, en serio.
Pues, con esta historia tan traumática termino el episodio de hoy. Quedan solo dos episodios para el final de la primera temporada de mi podcast. Después quiero hacer una pausa, porque quiero hacer mi primer producto digital. Y tardo cuatro horas más o menos en la preparación de cada episodio, por eso quiero tener más tiempo para la preparación de mi primer producto.
Gracias por escucharme, os deseo un buen día, una buena semana o una buena tarde. Nos escuchamos la semana que viene. ¡Chao!
Poniżej zamieszczam dla Ciebie bezpośredni odnośnik do odcinka podcastu.


