08. TOP 4 FAILS de mis viajes 

W tym odcinku opowiadam o moich czterech failach podróżniczych. Posłuchacie o mojej pierwszej podróży samolotem, o ostatniej nocy w Paryżu, o najdziwniejszym noclegu w Jerozolimie i o tym, jak pomyliłam Golgotę z grobem Jezusa. Mam nadzieję, że Wam się spodoba.

Bueno, los viajes. Tenéis que saber que de niña no viajaba tanto. Cada verano, mi familia y yo  viajábamos durante las vacaciones a Casubia, pero en general nunca hemos viajado todos al  extranjero. Bueno, no, eso es mentira. Viajamos a Lituania, pero yo tenía entonces un año, por  eso, pienso que todos nos damos cuenta de que no lo recuerdo. Cuando tenía 5 o 6 años, viajé  a Praga, a República Checa y hasta ahora esta ciudad es para mí un lugar muy especial. Estuve  allí ya 3 veces y estoy segura de que volveré a verla alguna vez. Después, en la escuela  secundaria fui a Alemania y viví allí en la casa de una familia alemana. Fue una experiencia  muy buena y la recuerdo hasta ahora. Después, en el instituto volví a Praga, pero ya como  una adolescente. Y después… Bueno, después cuando ya vivía en Varsovia y estaba estudiando en la universidad, empecé a viajar mucho más, con más frecuencia, ¿no? Mi novio y yo viajábamos mucho. Y bueno, en el episodio de hoy voy a hablaros sobre los fallos, los fails que me pasaron durante los viajes en los últimos 6 años.  

Entonces, como ya veis, hasta que me mudé a Varsovia y empecé la uni, no había viajado  mucho. Visité algunos países, pero, lo que pienso que es muy importante, es que nunca había  viajado en avión. Hasta mi primer viaje a España. En general, soy una persona a la que le gusta  mucho planear, pero si se trata de los viajes… No sé, a menudo no sé mucho sobre el lugar al que viajo y no busco muchas informaciones antes del viaje. Bueno, no… Eso tampoco es  verdad, a veces me preparo y leo mucho sobre esta ciudad a la que viajo. Pues no sé, depende,  podemos decir que depende. Y para este primer viaje, el viaje a España, no me preparé tanto.  Por supuesto, sabía algo, como algo de los monumentos más importantes, pero en general la  mayoría de las informaciones, las encontramos, mi amiga y yo, cuando ya estábamos allí, en  España. Pero bueno, me estoy alejando del tema: el fallo, mi primer fail está relacionado con  este viaje. Pues sí, compré los billetes de avión y aquel viaje fue mi primer viaje en avión. Sabía  algo de la facturación, que hay que hacerla siempre, pero no sabía cómo. Entonces, pregunté a mi novio,  ya que él estaba viajando mucho. Y él me dijo que era posible que mi amiga y yo realizáramos  la facturación en el aeropuerto. Y yo dije bien, perfecto. Pues pasaban semanas y yo recibía  muchísimos correos de la aerolínea. Allí había muchísimas publicidades sobre algunas cosas  extra, ¿no? como el aparcamiento, el alojamiento etc. Y yo, entonces, no lo leí con detalle, con  mucho detalle. Y había algo sobre la facturación, pero yo no entendía que era y qué pasaba y  simplemente lo ignoré, pensando que era alguna publicidad y, bueno, como ya os he dicho: mi novio me dijo que íbamos a hacerla en el aeropuerto. Y bueno, llegó el día del viaje. Estaba muy emocionada, porque lo había planeado todo yo sola, ¿no? Como os he dicho. Y era mi  primer viaje al extranjero, mi primer viaje a España. Teníamos el vuelo sobre las 7:00 u 8:00, si lo recuerdo bien. En general muy temprano, tuvimos que despertarnos a las 3:00 o algo así,  porque el aeropuerto está fuera de Varsovia. Entonces, llegamos al aeropuerto sobre las 5:00 o  6:00. Sí, algo así. Nos acercamos a la ventanilla, ¿no? Donde se hace la facturación. Y la chica, la  empleada, nos pidió las tarjetas de embarque. Y yo, muy sorprendida, le dije que pensaba que ella nos las iba a dar. Y escuché “No, la facturación la hace usted sola, por Internet. Ahora no  pueden hacerla ya. El tiempo límite ha pasado hace 20 minutos”. Pienso que en aquel momento  mi corazón dejó de latir por unos segundos. Me puse roja de emociones y mis ojos se llenaron  de lágrimas. Recordé los correos, ¿no? En los que mencionaban la facturación. En aquel  momento supe que la culpa fue mía. Entonces, en aquel momento la única opción era pagar “la  multa”, ¿no? Algo así, por hacer la facturación demasiado tarde, en el aeropuerto y deberíamos  pagar en efectivo. Y yo era una estudiante, entonces trabajaba en una cafetería muy popular y  ganaba muy poco, pero muy poco. En aquel momento tenía euros para el viaje y… 40 eslotis  en mi cuenta bancaria. Sí, lo digo en serio, 40 eslotis. Y nosotras teníamos que pagar casi 300  eslotis por persona, ya que mi amiga tampoco hizo la facturación, ¿no? Pues ella intentó sacar  el dinero del cajero automático, pero… Su tarjeta no funcionó, por supuesto y hubo algún  problema, de la conexión o de lo que sea, no sé, pero en general no pudimos sacar el dinero. Y  entonces mi novio nos ayudó y nos prestó el dinero. Y pienso que podéis imaginaros cómo me  sentía entonces. Estaba tan avergonzada y lloraba de vergüenza. Bueno. Cuando estaba ya en el avión también lloré un  poco y aquel día, por unas horas, estuve un poco de bajón. Pero cuando por fin aterrizamos,  después fuimos en bus y yo vi el mar… Decidí perdonarme. Porque fue mi primer viaje al  extranjero, ¿no? A España. Y al final, el viaje resultó fantástico y todo salió bien. Fueron unos  10 días u 11 días muy buenos. Pues, ahora siempre me aseguro cien veces de que tengo la tarjeta de embarque y de que todo está bien.  

Bien, queridos, ¡ahora viajamos a Israel! Sí, eso, a Israel. Viajé allí en febrero 2020, pues unas  semanas antes del comienzo de la pandemia y el confinamiento. Y… Espero visitar este lugar  otra vez, este año. Pero eso es un top secret, por eso os lo digo solo a vosotros, mis oyentes.  Pero bueno, mi viaje a Israel. Estuve allí 5 días y pienso que os puedo hablar de dos fallos, uno  más serio y otro un poco más gracioso. Pues, mi novio y yo fuimos a Eilat, después tuvimos  otro vuelo de Eilat a Tel Aviv y desde allí, finalmente, de Tel Aviv, en tren, a Jerusalén, donde  teníamos alojamiento. Y bueno, este alojamiento nos lo organizó la tía de mi novio. Era un  centro, algo como albergue para peregrinos o algo así. Pues, imaginaos. Nos levantamos a las  5:00, el primer vuelo, después esperamos en Eilat. Y allí, en el aeropuerto experimenté la peor facturación de mi vida. Y aquí una curiosidad: no sé si sabéis, pero cada persona que viaja a  Israel tiene que, primero, mostrar el pasaporte y después tiene algo como “entrevista”. Te  preguntan por cosas diferentes, muy detalladas, por ejemplo, ¿por qué estás aquí?, ¿dónde vas  a dormir? etc. Además, si has viajado antes a los países árabes, puedes recibir más preguntas.  Mi novio y yo estábamos juntos allí en esta entrevista y cuando la estábamos haciendo por tercera vez, pues ya sabíamos que nos iban a preguntar, ¿no? Eran las preguntas similiares, como, las mismas preguntas podemos decir. Y estábamos respondiendo juntos, un poco como un  coro. Y entonces, nos estaba observando una mujer que también hacía estas entrevistas. Se  acercó al hombre que nos entrevistaba, le dijo algo en hebreo y después la mujer se dirigió a  mí y dijo “tú vas conmigo”. Y me hizo muchísimas preguntas sobre mí y sobre la relación con  mi novio, como: ¿dónde vivimos?, ¿quién paga por nuestro piso?, ¿de quién es el piso?,  ¿cuándo fue nuestra primera cita?, ¿qué hicimos allí?, ¿cuándo es nuestro aniversario?, ¿cómo  nos conocimos?… Sí, os lo digo en serio. Este tipo de preguntas. Mi novio respondía a las mismas preguntas. Y después la mujer y el hombre se alejaron y compararon nuestras respuestas. Y al final nos dijeron que todo estaba bien y que podíamos irnos. Pero, madre mía, qué estrés, os lo digo en serio.  

Pero, bueno, no quería hablaros de eso jaja. Pues volvemos al tema, que son los fails, ¿no? Bueno, sí, volvemos. El  alojamiento en Jerusalén, ¿no? Organizado por la tía. Pues sí, después de estas entrevistas,  estos vuelos, el tren de Tel Aviv a Jerusalén, llegamos allí, a este albergue. Y ahora nos acercamos a la recepción, decimos nuestros nombres, decimos algo sobre nuestra reserva y el hombre que trabaja allí nos dice “Lo siento, no veo ninguna reserva así”. Imaginaos. Solos, en un continente diferente, en el barrio musulmán, en Jerusalen, a las ocho, sin Internet, sin la conexión, ¿no? En los móviles, a las 20:00. Mencionamos el nombre de la tía y el hombre nos dice  que no conoce a nadie así. Bueno, nos quedamos en blanco. No supimos qué hacer. El recepcionista nos ofreció mirar si había habitaciones libres. Y… sí, había. Pues dijimos que sí, ¿no? Que la queríamos, aquella habitación. Y… Pagamos muuuucho, mucho, por ella. Fuimos a verla y… Pues,  ¿qué os puedo decir? Que no era una habitación muy bonita. Hacía frío, había solo dos camas y un armario pequeño. El baño estaba fuera de la habitación, en el pasillo y no había agua caliente, solo fría. Entonces, dejamos nuestras cosas, o sea, mochilas, y fuimos a un bar donde vendían bocadillos, ya que era el único lugar que estaba abierto entonces. Y por suerte allí tenían la conexión, entonces podíamos buscar algún otro alojamiento, porque estábamos seguros de que no queríamos dormir allí mañana, ¿no? Otra noche. Y encontramos una habitación en Tel Aviv que era mucho más barata que la en la que estábamos durmiendo esta noche. Pues sí, pasamos una noche en aquella habitación peregrina y al día siguiente fuimos de  paseo por Jerusalén. Y allí entramos a la basílica donde supuestamente está la tumba de Jesús.  Y… como ya estábamos aquí, pues queríamos verla, ¿no? Y vimos una cola, en esta basílica, ¿no? Que en general está en muy mala condición y entonces, nosotros también nos pusimos allí,  ¿no? En aquella cola. En el centro de la basílica también había otra cola, porque allí había algo como un bloque. Pero nosotros elegimos la otra, porque pensábamos que allí estaba la tumba. Y al final, cuando me tocó a mí, pues me acerqué a un lugar, a un altar, donde había un agujero,  introduje la mano allí y sentí con mis dedos algo como piedra, con un agujero en esta piedra, ¿no? Y pensé “bueno, ok, vale, perfecto, la piedra, la tumba”. Y nos fuimos, ¿no? Salimos de esta  basílica después de, no sé 30 minutos. Volvimos a Tel Aviv y… Cuando estábamos leyendo,  por la tarde, sobre Jerusalén y en general sobre Israel, esta basílica, nos dimos cuenta de  que… LO QUE HABÍAMOS TOCADO NO ERA LA TUMBA. Era el Calvario. Este agujero en la piedra era un agujero hecho por la cruz, ¿no? Que está allí, que estaba allí, antes, ¿no?. Pues, fail, ¿no?  Nos dimos cuenta de que aquella otra cola que habíamos visto era ESTA COLA, ESTA COLA donde la gente esperaba para ver la tumba. Y sí, al día siguiente fuimos a Jerusalén otra vez, a esta  basílica, para ver esta tumba. Y aquel día la cola era mucho más larga. Pero la hicimos y  después de mucho tiempo de espera, por fin entré a esta cápsula, este bloque, no sé cómo  llamarlo. Allí dejaban entrar a 3 o 4 personas por unos 15 segundos, o 30 y después, hacían un cambio, ¿no? Otras tres personas. Pues yo entré allí y vi un bloque con unas flores encima y…  Estaba un poco sorprendida. No sé qué esperaba, la momia de Jesús o sus huesos? No sé, pero estaba un poco decepcionada, podemos decir. Y sí, 30 segundos pasaron y salí de allí. Y así  fue. Fin de la historia.  

Pues, sí, bueno. Ahora vamos a pasar al tema un poco más… Relacionado con la salud. Pienso  que es lo que pasa a mucha gente. Los viajes y las enfermedades, ¿no? Tenemos intoxicaciones,  gripes, fiebres, fracturas de los huesos…etc. etc. Nos pasan muchas cosas durante los viajes. Y yo, en general, no soy una persona que está enferma a menudo. En los últimos años estuve enferma, pero enferma de verdad, no sé, 5 veces o 6. Pero aparte de que estoy acatarrada todo el año y sí, en junio por fin voy al médico para averiguar qué me pasa, yo casi nunca me contagio, casi nunca estoy enferma, incluso cuando mi novio está enfermo y, pues, como  médico, tiene mucho contacto con los enfermos, ¿no? Pues, él está enfermo. Pero yo no, eso nunca  me pasa. A él sí, le pasó dos veces que durante nuestros viajes él estaba enfermo, una vez incluso no viajó conmigo y me fui sola, o es decir con nuestros amigos, pero sin él, ¿no? Pero bueno,  eso no me pasa CASI NUNCA. Así podemos decir, porque… El año pasado, durante las vacaciones sí, me pasó. Y os lo cuento.  

En julio, el año pasado viajé a París. Y visitar esta ciudad siempre era mi sueño y pienso que aquí  mucha gente puede identificarse conmigo. París es un símbolo del amor, es una ciudad europea  tan famosa, ¿no? Y la vemos cuando somos niños, la vemos en las películas. Y sí, yo quería viajar  a París y cuando abrí mi empresa y me hice autónoma, ¿no? Y por primera vez en mi vida gané  tanto dinero, decidí hacerlo, por fin. Estuve allí 5 días y eran los días fantásticos, de maravilla.  Mi amiga y yo paseábamos mucho. Al final de nuestro viaje su reloj, el reloj de mi amiga, ¿no?  Mostraba 140 kilómetros. Sí, solo andando. Pues imaginaos. Y sé que mucha gente, cuando viaja  a París, tiene el Síndrome de París (y ahora cito la Wikipedia): “es un trastorno psicológico  transitorio encontrado en algunos individuos que visitan de vacaciones París como resultado  del choque extremo derivado de su descubrimiento de que París no es lo que esperaban que  fuera. Está caracterizado por un número de síntomas psiquiátricos tales como una aguda  desilusión, alucinaciones, sentimientos de persecución (la percepción de ser víctima de algún  perjuicio, agresión u hostilidad de los demás), desrealización, despersonalización, ansiedad y  también manifestaciones psicosomáticas tales como mareos, taquicardia, aumento de la  sudoración y otros síntomas”. Sí, fin de la cita. 

Pero no, yo no tuve este síndrome. Yo me enamoré de París, fue un viaje mágico, de maravilla.  Vi tantas cosas, tantos monumentos, hablé francés. Y no, como, de verdad, este viaje fue  estupendo. Y a lo mejor y es por eso, que cuando pienso en este viaje, no siempre recuerdo qué pasó la última noche. O sea, me acuerdo de esto después de unos segundos o minutos. Pero os lo cuento. El título de la historia: “La última noche en París”. 

Pues, el último día experimenté una crisis. Me dolían muchísimo los pies y aquel día hacía calor.  Estaba hecha polvo, pero sabía que era nuestro último día y quería aprovecharlo al máximo.  Y aquel día mi amiga y yo anduvimos 40 kilómetros. Sí. Nosotras casi no íbamos en metro,  solo dos veces al día, de nuestro airbnb al centro y del centro a nuestro airbnb, cuando ya era de noche. Pues aquel día fuimos a Centre Pompidou, paseábamos por el centro, comimos los  famosos helados de la leche de búfalo y fuimos a un lugar maravilloso que era el restaurante  en el Hotel Amour. Y allí yo comí una ensalada y un gazpacho. Decidimos pasar las últimas  horas en el centro, bebiendo cerveza de jengibre, sentadas en las orillas del Sena y viendo el espectáculo luminoso de noche en la torre Eiffel. Y allí, cuando ya era de noche, yo agotada, me  tumbé en la acera, podemos decir. Y sí, después fuimos a ver el lugar donde supuestamente  trabajaba Emily de la serie Emily en París y fuimos en metro. Y alli, en metro, empecé a  sentirme mal. Pero, pensaba que a lo mejor era porque el metro se mecía mucho, de un lado a  otro. Y me daba cuenta de que estaba hecha polvo y acababa de beber una cerveza, pues una bebida gaseosa y con mis problemas de estómago, no siempre era una buena idea beberla. Una  bebida gaseosa, ¿no? Pero con cada estación por la que íbamos, me sentía cada vez peor. Y cuando ya salimos del metro, yo ya sabía que iba a vomitar. Y estaba mareada y justo cuando  entramos al nuestro apartamento le dije a mi amiga “vale, ahora voy al baño, estoy mareada, voy  a vomitar, pero no te preocupes, todo está bien”. Sí, de verdad yo.. yo lo dije. Y…  Desafortunadamente no fue así, no todo estaba bien porque en aquel momento empezó mi  pesadilla. No sé cuántas veces tuve que ir al baño esta noche en algún momento comencé a  llorar, porque estaba agotada, cansadísima y sabía que a las 5:00 teníamos que levantarnos  porque el vuelo era a las 9:00 y era desde el aeropuerto que estaba un poco lejos. ¿no? Por eso  teníamos que ir en bus a este aeropuerto. Pero sí, así fue. Pienso que aquella noche dormí una  hora, o 40 minutos, o no sé, pero muy poco. Tenía frío, tenía escalofríos, me dolía el estómago  y sí, cada 10 o 15 minutos iba al baño. Y después, cuando nos levantamos, fuimos en taxi, esta  cosa desagradable, que no voy a repetir, ¿no? Porque es un poco asqueroso, pero sabéis de qué  hablo, ¿no? La hice otra vez y después cuando fuimos en bus al aeropuerto y bajamos del bus,  ya en el aeropuerto… La hice otra vez. Cuando teníamos el control de seguridad en el  aeropuerto me tocó a mí el control extra. Sí, exactamente, en aquel momento, me tocó a mí.  Por suerte era solo algo con el peso, no sé, tenía que poner los pies en alguna máquina. Y  cuando subí al avión, me dormí y me desperté cuando estábamos aterrizando en Varsovia.  Llegué a mi casa, dormí 4 horas más y… Por la tarde di dos clases para los grupos. Sí, así es,  sí, así fue. Di las clases. Y desde que soy profesora, pues desde hace 4 años solo unas veces  cancelé la clase. Incluso cuando me sacaron las muelas del juicio, ya al día siguiente di unas  clases, con la compresa de hielo, ¿no? Con hielo puesta en mi mejilla y con la cara hinchada.  No pienso que sea algo bueno, por eso espero, la próxima vez, no dar la clase y  simplemente cancelarla y descansar. Sí.

Pues sí, bueno… Pienso que este episodio será el más largo, de todos los episodios que he  hecho hasta ahora, sola, ¿no? Sin invitados. Pero espero que os haya gustado. En mi ig podéis  encontrar un post dedicado a este episodio. Sería fantástico si entrarais allí y me dejarais un  comentario, sobre vuestros fallos y vuestras historias graciosas relacionadas con viajes.  Además, podéis calificar mi podcast con estrellas o dejar una reseña corta debajo de este  episodio. Muchas gracias por escucharme, os deseo un buen día y una buena semana o una  buena noche. Y nos escuchamos la semana que viene, como siempre, a las 9:00, el lunes que  viene. ¡Chao!

Poniżej zamieszczam dla Ciebie bezpośredni odnośnik do odcinka podcastu. 

BOOSTER #4. Vocabulario del aspecto físico

¡Hola queridos! Ja nazywam się Ania, a to jest BOOSTER językowy, czyli nowa seria odcinków, w  której w parę minut uczę cię nowych słówek i zwrotów po hiszpańsku. Dzisiaj zapraszam na dawkę  słownictwa dotyczącego naszego ciała. Halo halo, nie czekamy, zaczynamy!  Najpierw skupmy się na sylwetach. Można być wysokim, czyli alto lub niskim, czyli bajo. Przy okazji mogę Wam dać ciekawostkę, że la música alta to głośna

24. La belleza, los cosméticos y la cirugía plástica

Hola queridos, ja nazywam się Ania, a to jest mój podcast „Anita gada po hiszpańsku”, czyli audycja, w której opowiadam Wam historie z mojego życia i omawiam przeróżne tematy, które mnie, dziewczynę z pogranicza millenialsow i gen z interesują najbardziej. Czasami robię sobie przerwę od monologów i zapraszam do podcastu gości i gościnie, z którymi rozmawiam o wszystkim tym, związanym z nauką języków obcych, podróżami i poznawaniem innych kultur. Dziękuję, że jesteście dzisiaj ze mną i zapraszam Was na odcinek,

BOOSTER #3. Vocabulario de la familia  

Hola queridos! Ja nazywam się Ania, a to jest BOOSTER językowy, czyli nowa seria odcinków, w  której w parę minut uczę się nowych słówek i zwrotów po hiszpańsku. Dzisiaj zapraszam na dawkę  słownictwa dotyczącego rodziny i relacji międzyludzkich. Halo halo, nie czekamy, zaczynamy!  Podstawowe słowo to oczywiście rodzina, la familia. Członkowie rodziny to będą los familiares, ale często  w odniesieniu to naszych bliskich po hiszpańsku mówimy seres queridos, czyli istoty ukochane.  Ładne,

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