W tym odcinku podcastu opowiadam o 10 rzeczach, które zaskoczyły mnie w Hiszpanii podczas moich dwóch podróży: pierwszej do Alicante, Walencji i Barcelony i drugiej do Andaluzji.
¡Hola queridos! Ja nazywam się Ania, a to jest mój podcast „Anita gada po hiszpańsku”, czyli audycja, w której opowiadam Wam historie z mojego życia, te prawdziwe i te zmyślone. W każdym odcinku zabieram Was w językową podróż po przeróżnych tematach: od mediów społecznościowych, przez podróże, aż po wspomnienia z dzieciństwa. W tym programie dzielę się z Wami moimi refleksjami, anegdotkami i przemyśleniami, posługując się językiem hiszpańskim. Nie zabraknie też odcinków z gośćmi i gościniami, z którymi będę dyskutować na przeróżne tematy związane z nauką języków obcych, podróżami i poznawaniem innych kultur. Jestem Ania, zwana też Anitą i zapraszam Was na pierwszy odcinek, w którym będę gadać o 10 rzeczach, które zaskoczyły mnie lub zirytowały podczas moich podróży do Hiszpanii.
Bueno, ¡empezamos! Hablo español cada día, porque de lunes a viernes tengo clases, pues es algo natural para mí. Sin embargo, nunca he estado en una situación de ahora: sola, en mi armario, sí, lo has escuchado bien, en mi armario, hablando español. Pero, bueno, tengo que acostumbrarme, ¿no? Hoy me gustaría contaros sobre mis viajes a España y las cosas que me sorprendieron o me irritaron.
Fui a España dos veces: en 2018 y en 2021. Hoy voy a hablar sobre mi experiencia basada en estos dos viajes. Hoy, no voy a hablar sobre mi experiencia de vivir en España, en Gran Canaria. Además, os recuerdo que es solo mi experiencia, es posible que alguien tenga una opinión diferente, es normal, ¿no?. Cuando terminéis de escuchar este episodio, podéis entrar en mi Instagram y compartir vuestra opinión y vuestra experiencia.
Bueno, pasamos a las cosas que no me gustaron o que me sorprendieron o que me irritaron cuando estaba en España. Pues, la primera cosa que me sorprendió fue la siesta. Por supuesto, sabía que la siesta existe, ¿no? Y que las tiendas o los restaurantes cierran a la hora de almorzar. Sin embargo, cuando por fin llegué a Torrevieja, del aeropuerto en Alicante, estaba agotada y tenía muchísima hambre. ¿Y qué? Y eran las dos de la tarde y el único lugar que estaba abierto en aquel momento era un bar en que servían tortilla de patatas. Entonces, comí esta tortilla de patatas por primera vez y tengo que deciros que no fue una experiencia buena. Desafortunadamente la tortilla era muy seca y sin sabor. Pero volviendo al horario de las tiendas, pienso que la mayoría de los polacos está acostumbrada a que abran a las seis, a las siete, a las ocho, pues muy temprano y cuando venimos a España, estamos muy sorprendidos, que cuando salimos y queremos hacer la compra, pues los supermercados están cerrados porque abren más tarde, ¿no? Que en Polonia. A las nueve o a las diez.
Bien, si hablamos sobre la comida, seguimos con este tema. La segunda cosa de la quiero hablaros son los restaurantes en España. No sé cómo es en otras ciudades, como os he dicho, solo hablo de mi experiencia. Desde mi punto de vista, comparándolo con Polonia, en España no hay tanta variedad de restaurantes que no sirvan la comida española, sino la cocina de otros países. Cuando estaba en Andalucía, hace un año, mi dieta se basaba en las patatas bravas, gazpacho, pan con tomate y vino. Soy vegetariana y la cocina española está llena de platos con carne. Mi amiga, con la que estaba allí, y yo después de haber comido en los restaurantes españoles, queríamos probar algún plato diferente y era muy difícil encontrar un lugar que sirviera otra comida. Me interesa como es vuestra experiencia y si vosotres también lo habéis notado cuando estabais en España.
Pasamos a la tercera cosa. Lo que me sorprendió fue la obligación de dar mi número de DNI al comprar billetes de autobús o al reservar entrada al museo. En Polonia no se da el número de nuestro documento de identidad en estas situaciones, para darlo a alguien, debe ser una situación oficial, ¿no? Por eso, me pareció muy raro que me lo pidieran en las situaciones mencionadas.
La cuarta cosa de la voy a hablar es el transporte público. Dios mío, ¡qué horror! En Málaga, viajar con maletas hasta nuestro air.bnb fue una tortura, lo digo en serio, una tortura. En la parada de autobús no había ningún horario más detallado. No aparecían los nombres de las paradas, sino solo las calles por las que iba el autobús. Cuando por fin subimos al autobús, no sabíamos cuando deberíamos bajar. Cuando íbamos en autobús, tenía que mirar constantemente Google Maps y controlar la situación. Además, entonces no se podía pagar con tarjeta. Hoy he leído un artículo en el que dicen que en octubre por fin dieron la posibilidad de pagar con tarjeta en autobús, en Málaga. Qué bien, ¿no?
Ahora bien, pasamos a la quinta cosa que está relacionado con el punto cuatro. Pues, el dinero. Pensaba que pagar con tarjeta es común en la mayoría de los países, pero resulta que no. Durante mis viajes, me pasó muchas veces que quería pagar con tarjeta y me dijeron que no se podía. Cuando llegué a España, por supuesto tenía algo de dinero en efectivo, pero me lo pidieron demasiadas veces y al final me quedé sin monedas y tuve que sacar el dinero. Por eso, os recomiendo que tengáis más dinero en efectivo cuando viajéis a España.
Ahora me he dado cuenta de que la mayoría de las cosas que me sorprendieron o que me irritaron están relacionadas con el transporte público o con dinero. El punto seis es la mezcla de estos dos aspectos, ya que se trata de los precios de los billetes. Tenéis que saber que hace un año, viajé por Andalucía. Visité cinco ciudades españolas: Alicante, Granada, Córdoba, Málaga y Sevilla. Entre ciudades, viajé en blablacar o bus. Al principio queríamos viajar en tren, pero cuando vi los precios de los billetes, me quedé en shock, porque eran muy altos, incluso con el descuento estudiantil. En Polonia, en mi opinión, viajar en tren es más barato, bastante barato. Por eso, no esperaba que los billetes en España costaran tanto. Si hablamos de los trenes y de los autobuses, podemos pasar al punto siete que son los servicios, los baños públicos.
Pues yo tenía que visitarlos dos o tres veces y fue una experiencia agradable. Por supuesto, sé que los baños públicos no suelen ser lugares en los que huele a flores, pero desafortunadamente los baños en los que estuve eran muuuuuuuuy, muy sucias. Pero en serio, muy sucias, con los inodoros muy, muy, muy sucios. Uff, ¡qué asco! Parecía como si nadie hubiera limpiado allí por años. Me interesa quien se ocupa de la limpieza de estos sitios. ¿Lo sabéis?
La octava cosa, pienso que está relacionada con la región que visité, pues con Andalucía. En general, mi decisión de viajar a allí en pleno verano, en agosto, fue una de las peores decisiones. Hacía muchísimo calor, hacía más de cuarenta grados. ¿Qué hacemos en Polonia cuando hace calor? Comemos helados, bebemos el café frío, vamos al parque, paseamos. Ah, sí, vamos al parque. En Andalucía, desafortunadamente no es posible, porque en las ciudades casi no hay parques. Por supuesto, sé porqué es así. El clima andaluz impide la creación de las zonas verdes. Peroooo… Cuando estaba allí, estaba sorprendida. Y sabéis, tampoco esperaba unos parques grandes, como Łazienki en Varsovia. ¿Pero un árbol? Para que haya sombra. No, queridos, míos, en Andalucía no es posible.
Alá, ¡casi estamos terminando nuestro episodio! Nos quedan dos puntos más. Bueno, si hablamos del calor, quiero hablar del café. En España, el café se sirve de manera muy especial. Mejor dicho, el café frío. Si piensas en café frío en Polonia, ¿qué te imaginas? Hielo, leche, un sirope de vainilla, el café, a veces con helados… Pues en España puedes encontrarlo en un Starbucks o Costa Coffee, pero no en un bar típico. Si pides el café frío, te sirven dos vasos. Uno con café y otro con hielo. Echas el café caliente al vaso con hielo y te sale una bebida que no está ni fría ni caliente. En general, para mí no fue nada malo, ya que me encanta el café solo. Lo que me sorprendió fue el tamaño de este café. Un cafecito pequeñito.
Queridos, casi terminamos. ¡Me queda solo una cosita! La propina y los camareros. En polaco es común dejar unos euros al camarero, unos 10 %. En España, al contrario, no es popular. Al principio la dejaba, pero alguien me dijo que no era necesario. Además, si hablamos de los restaurantes, la mayoría de los camareros que vi no eran jóvenes. Tampoco quiero decir que eran personas mayores, pero sabéis, tenían unos 40 o 50 años. A lo mejor por eso no se deja la propina, ya que no es un trabajo de estudiantes. Además, me parece que los camareros en España ganan más dinero que los camareros polacos, ya que la base de su sueldo son las propinas mencionadas de los camareros polacos, digo, ¿no?
Queridos, terminamos. He comentado todos los puntos que he preparado.
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